martes, 7 de noviembre de 2017

La Movilidad Urbana, sus factores de influencia

La Movilidad Urbana y los factores de influencia
            Las grandes ciudades enfrentan el crecimiento acelerado de la población urbana y los cambios funcionales en su estructura interna. Esto conlleva otros fenómenos asociados como son el aumento de la distancia entre el hogar y los lugares de trabajo, la congestión vehicular, una adecuación tardía al ritmo y crecimiento del tránsito y falta de leyes modernas que contemplen estos cambios.  
Estas problemáticas, a pesar de la implementación de algunas soluciones que solo cubren algunas de ellas, persisten y en algunos caso empeoran, por lo que se hace necesario realizar estudios más complejos de los múltiples factores y actores que intervienen en la movilidad, para poder hacer una planificación integral.
Para el análisis vamos a dar algunas definiciones que clarificaran los conceptos a analizar como la movilidad y el transporte.
La movilidad es la suma de desplazamientos cotidianos que realizan las personas en momentos y lugares determinados, para satisfacer sus necesidades de movilizarse, como por ejemplo entre sus hogares y sus lugares de trabajo, para estudiar o por esparcimiento. Y todas las personas tiene derecho a la accesibilidad a los medios que le satisfagan esa demanda de movilidad.
El transporte es el medio, entre sus diferentes modos, que brinda el servicio para satisfacer esa demanda, siendo el Estado el principal actor que debe asegurar la oferta necesaria para cubrirla.
Las ciudades presentan un crecimiento desordenado, y si las problemáticas se afrontan en forma individual para cada sector, se crean desarticulaciones funcionales, por lo que es necesario coordinar y unificar los procesos enfocados hacia un único modelo de ciudad. Por esto es necesario abordar la planificación urbana desde una perspectiva amplia de logística del territorio, para poder obtener eficiencia optimizando el uso de los distintos modos y medios de transporte y al mismo tiempo el desarrollo urbano debe tender a reducir tanto los desplazamientos en sus distancias, como así también el uso de los medios no motorizados.
Veamos algunos datos para tomar una dimensión de la problemática, se estima que para el año 2050, el 70 % de la población vivirá en zona urbana, hay 70 millones de personas por año que se instalan en urbes en los países en desarrollo, el costo financiero de la congestión vehicular representa entre el 2 y 5 % del PBI de cada urbe. El transporte urbano es responsable de 2,3 Gt (miles de millones de toneladas) de CO2 por año y este número se multiplicara al doble en 2050[1]. Teniendo en cuenta estos datos, para lograr una gestión de ciudad sustentable, hay dos desafíos inevitables que enfrentar, que son la movilidad y el transporte urbano, que son los dos factores que hoy dan las más altas tasas de congestión vehicular, de contaminación atmosférica, de emisiones de CO2 y de siniestralidad vial.
Hay factores que influyen en la movilidad de las personas, como ser el ingreso, el género, la edad, la ocupación y el nivel educacional, detallaremos de que manera lo hacen
El ingreso es directamente proporcional a la movilidad, es decir, a mayor ingreso mayor movilidad, lo que implica que las personas que poseen mayor ingreso realizan más viajes que las de menor ingreso y lo hacen en medios motorizados, a diferencia de los de menor ingreso que utilizan mayor transporte público o medios no motorizados[2]. En el grafico siguiente para un área de estudio de la región del AMBA, se puede observar como el nivel socioeconómico hace variar la elección de distintos modos de transporte.[3]

La edad tiene un impacto también directo sobre la movilidad que está relacionada a las actividades atribuidas a cada grupo etario, por ejemplo, como una de las asociaciones más común, es la del trabajo, las personas que están dentro de la edad productiva (20 –  50 años) tiene  más desplazamientos. Las personas en edad escolar, se movilizan menos veces que las productivas, pero lo hacen en mayor cantidad que niños menores o adultos mayores que son los que presentan menores desplazamientos. Al mismo tiempo esta movilidad varía cuando se combinan algunas de estas características, como ser la persona que trabaja y estudia que ve incrementado sus viajes. 

 
El género es otro factor de características distintas para la movilidad, e incluso a variado en los tiempos modernos, dado que hasta hace unos años se relacionaba al hombre con la movilidad externa de su hogar y a la mujer con la movilidad interna, relacionada a la casa y a los hijos. En cambio hoy la mujer también presenta este rasgo de trabajo fuera de casa y se suma a su función de ama de casa, incrementando así sus desplazamientos, pero si se diferencia en que es el hombre el que más usa el transporte privado y la mujer lo hace más en transporte público.
Otro grupo que determina una movilidad distinta, es el de las personas con movilidad motora reducida, lo que establece la necesidad de medir este tipo de movilidad para que permita evaluar cuales son los instrumentos a implementar para incluir a estas personas y cubrir su demanda.
Como hemos visto, son varios los factores que influyen y modifican la movilidad urbana, por eso es necesario estudiarla, para poder cuantificar la demanda y así lograr una planificación urbana que sea inclusiva, sostenible y que respete el derecho de las personas al acceso a la movilidad.
Las consecuencias derivadas de la movilidad se pueden dividir en dos grupos, el de consumo de recursos y los impactos ambientales.
Los consumos de recursos se pueden clasificar de la siguiente manera:
a)      Tiempo de desplazamiento: el tiempo es un recurso escaso, por lo que todo lo que contribuya a disminuirlo representa un beneficio para la persona que puede dedicar ese tiempo a otras actividades
b)      Espacio: el espacio físico se lo ocupa en dos instancias, una con la infraestructura desarrollada y otra cuando las personas lo utilizan al desplazarse.
c)      Energía: en su gran mayoría es no renovable y se la utiliza a través de la infraestructura y de los vehículos de transporte.
d)     Recursos Financieros: son los que el estado utiliza, como ser la inversión en infraestructura o costos de mantenimiento y en el caso de las personas, las tarifas que abona o el combustible que consume.

Los impactos ambientales se presentan en las llamadas externalidades y se pueden clasificar de la siguiente manera:
a)      Accidentalidad: es una problemática derivada del cada vez mayor uso de vehículos motorizados tanto en  rutas como en la ciudad, de una infraestructura deficiente y de una tecnología obsoleta. En nuestro país los accidentes de tránsito representan la principal causa de muerte.
b)      Congestión vehicular: la gran cantidad de vehículos provoca demoras y grandes pérdidas de tiempo, que las personas no pueden recuperar, acompañado de las tensiones que provoca a los conductores de vehículos privados, como así también los usuarios de transporte público, y que producen problemas de stress y enfermedades derivadas de este.
c)      Contaminación atmosférica: se produce por la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) que los vehículos impulsados por derivados del petróleo lanzan a la atmosfera. Se estima que el transporte para el 2020, será  el responsable del 60 % de las emisiones de GEI.
d)     Contaminación sonora: es el ruido derivado del uso de los transportes, que produce enfermedades auditivas debido a los niveles superiores a los permitidos.
Como se planteaba, para enfrentar estas problemáticas, es necesario analizar y planificar la movilidad urbana. El análisis da la posibilidad de conocer, medir y cuantificar los distintos factores que influyen sobre la movilidad y desde allí elaborar un plan a largo plazo que permita cubrir estas necesidades y dar respuesta a los nuevos desafíos que el crecimiento continuo de las ciudades plantea. Son los llamados planes de movilidad urbana que no solo deben cubrir la demanda presentada, sino que deben hacerlo de forma eficiente y sustentable, acorde a los nuevos conceptos de ciudad moderna.
Vimos que uno de los factores fundamentales es el transporte, que debe comenzar a migrar hacia vehículos más ecológicos, o dentro de la matriz de transporte, la utilización del modo más conveniente para cada movilidad en particular y que presente menor impacto en sus externalidades. Otro de los factores que debe contemplar el plan es la inversión,  tanto en infraestructura como en material rodante, que permita obtener espacios físicos adecuados y operativos para una reducción de tiempos y costos, así como mejores vehículos que aseguren un mejor confort de viaje.
En conclusión, son muchos los factores y los actores que influyen y participan en la movilidad urbana, la expansión de las ciudades y de su población, obliga a estudiar estos factores para poder planificar a largo plazo y así encontrar e implementar las acciones necesarias para cubrir la demanda de movilidad y asegurar a la población el derecho a tenerla.
Para poder elaborar el plan de movilidad urbana es necesario involucrar a todos los actores intervinientes y las acciones a implementar  deben estar apoyadas en políticas públicas que permitan el acceso de toda la población a la movilidad y que esta sea de calidad, es un derecho que la sociedad tiene y debe asegurarse con planes que brinden equidad social de forma eficiente y de manera sustentable.
Miguel Ángel Lobosco
Licenciado en Planificación Logística UNLa
miguellobosco@hotmail.com



[1] “Transporte y movilidad urbana sostenibles”, Informe de la Agencia Francesa de Desarrollo, Paris,2015
[2] “Análisis de la movilidad urbana Espacio, medio ambiente y equidad”, Informe de la Corporación Andina de Fomento (CAF), Bogotá, 2010.
[3] Lordi Haydee, “Movilidad Urbana Sostenible en el AMBA”, Informe en el Foro de Discusión Movilidad Sostenible, Universidad de la Matanza, San Justo, Buenos Aires, 2014.
[4] Ibidem

domingo, 27 de agosto de 2017

Logística y Medio Ambiente


LOGÍSTICA Y MEDIO AMBIENTE
La logística, su impacto ambiental y su uso como herramienta sustentable
En la actualidad, el cuidado del medio ambiente es un tema prioritario dentro de la sociedad y esta prioridad se plantea dentro de los ámbitos productivos y de transporte.
La logística a lo largo de toda la cadena de abastecimiento, presenta una gran cantidad de actividades que afectan el medio ambiente, pero del mismo modo, es capaz de aportar soluciones que contribuyan a disminuir el efecto causado por su propia actividad y a los causados por los procesos productivos.
Podemos separar dos actividades principales dentro de la logística que son las de mayor impacto sobre el medio ambiente, una de ellas es la de producción y manufactura de materias primas y la otra el transporte, que a su vez se puede dividir en urbano e interurbano.
El sector de las empresas manufactureras es el que abarca el área de la producción, manufactura y transporte urbano, es decir, la entrega puerta a puerta de productos de poco volumen dentro del ámbito de las ciudades comprendidas en la misma zona geográfica.
El  transporte interurbano, se da en su mayoría con las exportaciones que realizan  los grandes productores y su traslado hacia los puertos de salida, y consiste en  el  transporte multimodal  de grandes volúmenes como por ejemplo granos o minerales, mayoritariamente a través del modo terrestre, ya sea automotor o ferroviario, dentro del territorio nacional y por vía marítima, hacia los mercados extranjeros.
En el caso de las empresas, deben responder a las exigencias cada vez mayores, tanto las legales como las que plantean los propios clientes y encontrar en la  logística la herramienta necesaria para hacer frente a estos nuevos desafíos que se le presentan, de la manera más eficiente. Hay dos ramas de la logística moderna que aportan sus procesos para el cuidado del medio ambiente, las llamadas logística verde y logística inversa.
La logística verde consiste fundamentalmente en reducir el impacto ecológico que producen los distintos procesos logísticos, como puede ser el agregado de valor a través de la manufactura de materias primas, en los envases y embalajes y en los residuos que se generan.
La logística inversa consiste en el proceso de recolectar y recuperar los distintos productos o envases de los mismos, para darle valor o asegurar su correcta eliminación, esto se logra dentro de las actividades de reciclaje, reutilización, remanufacturación y disposición final.[1]
Dentro de la llamada logística verde, las empresas, en el marco de los procesos internos en la cadena de valor, necesitan ajustar los procesos logísticos para lograr una optimización de los recursos que les permita ahorrar tiempo y energía. Las normas de calidad, como la ISO 9001[2], aportan a la empresa que la certifica, un estándar de calidad y de procesos que asegura un proceso productivo capaz de lograr la disminución de sus tiempos y un menor consumo de energía, haciéndolo más sustentable. Del mismo modo en el proceso productivo es necesario medir que impacto ambiental provoca la actividad realizada, y cómo se debe actuar de acuerdo a la legislación vigente y bajo el concepto de responsabilidad social que hoy enfrentan las empresas.
Un nuevo concepto dentro de la logística verde, es la llamada Huella de Carbono (contemplada en la norma ISO 14067 del año 2013[3]) que consiste en medir las emanaciones de dióxido de carbono que cada proceso, dentro de la cadena de abastecimiento, realiza hacia el medio ambiente. La medición de estas emanaciones, conocidas como los gases de efecto invernadero (GEI) es la que permite encontrar los puntos más críticos y buscar las soluciones para reducirlos. Algunas medidas para ello, son la incorporación de nueva tecnología en maquinarias, cambios en embalajes por materias reciclables, el control y gestión de los desechos generados y la optimización del transporte.
La logística inversa es la que aporta la posibilidad de planificar el circuito de recuperación de los productos o envases utilizados, desde el cliente final hacia la empresa. Una correcta planificación logrará la eficiencia que permitirá disminuir los costos asociados a este proceso y asegurar el correcto destino final de los materiales reingresados.
Una de las herramientas con que se cuenta para el correcto seguimiento de estos materiales es la trazabilidad, que nos permite conocer la ubicación del producto a través de toda la cadena de abastecimiento, conociendo el lugar en que se encuentra en cada preciso momento y seguirlo cuando es necesario hasta el reingreso y su destino final, para lo que se cuenta con una identificación única del producto que permite su correcta identificación y registro.
En el ámbito empresarial, la implementación de esta logística verde, que en un principio parece solo un gasto, se convierte en una inversión, ya que favorece a crear un nuevo circuito de reciclaje generador de materias primas, o recuperador de productos y al mismo tiempo destaca la imagen de la empresa a través de su compromiso social y ambiental.
La otra actividad fundamental de gran impacto ambiental es el transporte, que lo encontramos asociado a  varios  procesos de la cadena de abastecimiento. En un ámbito urbano y dentro de un canal de comercio minorista, puede ser desde su origen en el proveedor hasta la entrega en los almacenes, entre sí en distintos almacenes o en la entrega final al cliente. Y en un ámbito mayormente interurbano, donde se destacan los productos para exportaciones, que se da en el traslado desde el  productor a los puertos de salida de los productos. Se estima que para el año 2050 el transporte emitirá el 50 % de dióxido de carbono hacia el medio ambiente. Por esta fuerte incidencia es necesario contar con un transporte eficiente y sustentable.
Cuando se trata de distribución en el mercado interno o externo a clientes de cortas distancias y en zonas urbanas, es casi exclusivo el transporte automotor, el cual presenta un alto grado de emisión de gases de efecto invernadero, un mayor consumo de combustible,  congestión en el transito dentro de las ciudades y una alta contaminación sonora. Para estos casos solo es posible disminuir estos impactos, a través de una más eficiente planificación, que lleva a disminuir la cantidad de viajes realizados, lo que se puede lograr con la instalación de centros de distribución, estaciones de transferencia de carga o zonas logísticas, todas opciones que permiten el agrupamiento de cargas por zonas de despacho, que llevará a disminuir la cantidad de  unidades de transporte necesarias[4]. Por ejemplo si una empresa cuenta con varios almacenes y distribuye desde todos ellos, los podría agrupar en un centro de distribución, esto permitiría disminuir la cantidad de viajes a realizar, optimizando tanto sus despachos como así también disminuir el impacto sobre el medio ambiente.
En el caso de cargas a granel de grandes productores, el gran problema que se presenta hoy es que la matriz modal de carga se encuentra mayormente realizada por el transporte automotor, cuya participación hoy está en el orden del 90 % y solo el 5 % abarcada por el transporte ferroviario, el cual sería el modo más eficiente y económico para este tipo de cargas y para las grandes distancias que en nuestro país separan los centros de producción de los puertos exportadores.
Estos porcentajes de  participación dentro de la matriz de carga, hacen que la mayor parte del transporte se efectúe a un mayor costo tanto a nivel de los costos directos como de las externalidades. Las externalidades representan los distintos impactos que provoca la operación o el transporte sobre los distintos aspectos del medio ambiente, entre las principales, se pueden mencionar a  la accidentalidad, la contaminación atmosférica, la contaminación sonora y el cambio climático.
  Para el caso de los costos directos, según datos de la FADEEAC (Federación de empresas de automotor de carga) para el transporte automotor y de la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte) para el ferrocarril, las tarifas de este son del orden de un 40 % mas económicas que la del camión, y además en el consumo de combustible, el tren tiene un rendimiento en toneladas transportadas de hasta 4 veces más que el camión, lo que implica un costo mucho menor y al mismo tiempo disminuye significativamente las emanaciones de dióxido de carbono hacia la atmosfera.
En torno a las externalidades, el ferrocarril es un modo más eficiente y sustentable, ya que como recién enumerábamos, su menor consumo de combustible provoca una menor contaminación atmosférica. Debido a que una formación de tren, equivale a 50 camiones, produce una menor contaminación sonora y evita las congestiones en rutas y ciudades y al mismo tiempo reduce la accidentalidad. El consumo de energía del camión es tres veces mayor que el ferrocarril. La asociación latinoamericana de ferrocarriles (ALAF) en el año 2003 confeccionó un manual de externalidades, tomando unos coeficientes que permitieran poner valor a estas prácticas[5]. Basado en este manual, el profesor Roccatagliata en su libro Los ferrocarriles en la Argentina, realiza un análisis de cuál sería el ahorro producido si la matriz de carga variara en un 1 % en favor del ferrocarril y arrojó como resultado que se ahorrarían al año 75 millones de dólares[6]. Esto pone de manifiesto la importancia de comenzar a migrar hacia una matriz modal con mayor participación del ferrocarril.
En conclusión es necesario que la logística pueda brindar soluciones y dar las herramientas necesarias para la conservación del medio ambiente. Dentro del ámbito de las empresas, a través de la optimización de los procesos productivos, de circuitos logísticos internos y externos que permitan menor cantidad de viajes de transporte y al mismo tiempo la recuperación de materiales para su posterior reciclado, reutilización o disposición final y el cumplimiento de la normativa ambiental correspondiente, todo esto enmarcado dentro de la responsabilidad social que las empresas deben asumir ante estos nuevos desafíos.
En el ámbito público, es necesario instrumentar las políticas necesarias así como también disponer de las inversiones para la realización de obras de infraestructura, que permitan al sector productivo, disminuir sus costos logísticos y al mismo tiempo, migrar la matriz de transporte hacia una más eficiente y sustentable, en un marco multimodal y a través de la utilización de los distintos modos dentro de las actividades en las cuales sus ventajas son mayores e intensificando el uso de medios más amigables con el medio ambiente, menos contaminantes y con mayor ahorro de energía.
Para lograr esto es necesario que todos los actores involucrados actúen en conjunto, dentro de un marco normativo moderno y actualizado, que brinde igualdad y equidad comercial y que asegure a la sociedad poder vivir en un medio ambiente más seguro y limpio, tal como lo establece nuestra Constitución Nacional.

                                                                       Miguel Ángel Lobosco
                                                           Licenciado en Planificación Logística, UNLa
                                                                       miguellobosco@hotmail.com



[1] Adenso Díaz, “Logística Inversa y Medio Ambiente”, Mcgraw-Hill, España, 2004, Pag.48
[2] Norma ISO 9001, Sistema de Gestión de Calidad, ISO, 2000
[3] Norma ISO 14067, Gases de Efecto Invernadero, ISO, 2013
[4] La Logística como instrumento para luchar contra el cambio climático, Estudio del Parlamento Europeo, Bruselas, 2010, Pag.15
[5] Manual de Valorización de Externalidades del transporte terrestre, ALAF, Argentina, 2003
[6] ROCCATAGLIATA, JUAN ALBERTO: Los Ferrocarriles en la Argentina Buenos Aires, Eudeba, 2012

sábado, 27 de mayo de 2017

Desarrollo Territorial del Intermodalismo

DESARROLLO TERRITORIAL DEL INTERMODALISMO
INTERMODALISMO Y MULTIMODALISMO
El fuerte incremento del comercio internacional en los últimos años de la mano de la globalización, impulsó la necesidad de encontrar soluciones al traslado de cada vez mayores volúmenes de productos a través de todo el mundo.
El comercio entre países distintos e incluso entre distintos continentes, dio lugar a que el transporte debía brindar una oferta suficiente que pudiera cubrir el constante crecimiento de la demanda. Para hacer esto posible era necesario incorporar al sistema de transporte, nuevos equipos, unidades más modernas, mejor infraestructura y nuevas tecnologías de información. Y esto no sería suficiente si no se integraran los elementos descriptos, dentro de un transporte que fuera eficiente posibilitando cubrir la demanda con menores costos logísticos y cumpliera con el concepto actual de sustentabilidad.
De poder cumplir estas condiciones, surge como solución el transporte intermodal, veamos previamente algunas definiciones que nos van a permitir definir y comprender el intermodalismo, para  luego analizar como es su desarrollo.
DEFINICIONES:
Modos de Transporte: Se clasifican según el ámbito donde se desarrollan y por el medio utilizado. Los distintos modos son:
Ø  Terrestre
ü  Ferroviario
ü  Automotor

Ø  Acuático
ü  Marítimo
ü  Fluvial

Ø  Aéreo

Ø  Ductos




Actores del transporte: Son los distintos responsables que intervienen a lo largo de todo el proceso de transporte.
-       Cargador: Es quien entrega la mercadería al porteador para su       transporte

-       Porteador: Es quien es el encargado de realizar todos los servicios del transporte

-       Transportista: Cada uno de los responsables en cada modo, del transporte físico de la mercadería.

-       Consignatario: Es quien recibe la mercadería de parte del porteador.

-       Estado: Es quien dicta las políticas públicas y las regulaciones

¿Qué es el Intermodalismo?
                   Se define al transporte intermodal como la integración de dos o más modos de transporte en una sola red de distribución de mercaderías, dispuestas en una sola unidad de carga y en donde cada transportista parcial es responsable de su tramo y  cada tramo de transporte tiene un documento distinto.
Por ejemplo, si desde la planta de producción se lleva la mercadería por camión hasta una estación de transferencia donde se la carga en un ferrocarril, que la traslada hasta el puerto donde es embarcada para ser llevada a destino.
¿Intermodalismo es lo mismo que Multimodalismo?
Veamos la definición de Multimodalismo que nos va a permitir establecer las diferencias frente al Intermodalismo..
La Ley Nacional 24921 de Transporte Multimodal, lo define de la siguiente manera:
            “El que se realiza en virtud de un contrato de transporte multimodal, utilizando como mínimo dos modos de transporte diferentes con un solo operador, que deberá emitir un único documento para toda la operación, percibir un solo flete y asumir la responsabilidad por su cumplimiento…”
            Esta definición que nos brinda la ley nos marca la diferencia fundamental entre cada transporte, que es que en el transporte multimodal, se utiliza un solo contrato de transporte y hay un único responsable a través de toda la cadena, en cambio en el intermodal, cada modo utilizado tiene su propio contrato y es responsable de cada tramo realizado.

            Veamos gráficamente esta diferencia:


Ventajas del Intermodalismo
              Detallaremos algunas ventajas de la utilización del transporte intermodal
·         Mejora la eficiencia del transporte
La utilización de los distintos modos, aprovechando cada uno donde más ventajas competitivas posee hace más eficiente cada uno de los tramos que comprende el transporte intermodal


·         Reducción de costos de transporte
La mejora de la eficiencia y la utilización de modos más económicos logran una reducción de los costos logísticos, que aumentan la competitividad.

·         Reducción de los tiempos de carga y descarga
La utilización de una sola unidad de carga, evita las rupturas de carga, reduciendo de esa manera los tiempos utilizados

·         Utilización de un solo operador en el transporte.
Esto brinda al consignatario una mejor atención, un mejor control sobre la ubicación de la mercadería y un solo responsable.

·         Disminución de daños y roturas por manipuleo
Debido a no tener rupturas de carga, es menor el manipuleo que tiene la mercadería, disminuyendo de esa manera los riesgos de daños o roturas.

EL CONTENEDOR, Elemento clave del Intermodalismo
          La creación del contenedor ha sido el elemento fundamental para el desarrollo del transporte intermodal, en torno a esto se estructuró la integración del transporte terrestre con el marítimo, ya que puede ser movido de forma indistinta por un ferrocarril, un camión o un barco y evita las rupturas de carga.
Desde su implementación el contenedor tuvo un impacto global sobre el transporte, su implementación contribuyo a:
§ Reducir el tiempo de permanencia de los buques en los puertos y la demanda de mano de obra.
§ Ampliar la influencia de los puertos debido a ser aptos para el transporte terrestre de larga distancia.
§ Impulsar la implementación de nuevas tecnologías en las operaciones, como grúas, equipos de porteo y de comunicaciones.
§ El desarrollo de una nueva organización de trabajo en el  transporte terrestre, formando las terminales intermodales preparadas para el ferrocarril y el camión.
 Podemos definir al contenedor de la siguiente manera:
“Es un elemento del equipo de transporte de carácter permanente, que puede ser utilizado varias veces y que está especialmente diseñado para ser el traslado de productos por uno o varios modos de transporte”.
Sus funciones principales son:
·    Ser utilizado como unidad de carga y evitar de esa manera las rupturas de carga lo que permite el acortamiento de los tiempos.
·    Constituye un embalaje adicional que protege a la carga de roturas o daños.
·    Permite el apilamiento, lo que brinda la reducción de espacios de almacenamiento
·    Agiliza la manipulación de la carga.
Una de las ventajas fundamentales que brinda el contenedor es la estandarización de sus medidas, las cuales fueron normalizadas en la década del 80 y el primero fue el de 20 pies, que fue una medida adoptada internacionalmente tanto en los buques, los puertos como en los medios de transporte. A este contenedor de 20 pies se lo tomó como unidad de medida y se la denomina TEU (Twenty foot Equivalent Unit) y es la medida que está vigente para cuantificar capacidades y volúmenes de carga.

El aumento progresivo del volumen del comercio internacional llevó a diseñar contenedores de 40 pies (2 TEU), que permitían llevar el doble de carga en una sola caja, pero también esto obligo a la renovación de equipos de carga que pudieran adaptarse a ambas medidas. Y también la variedad de cargas a transportar hizo necesario contenedores de diseño especializado, veamos algunos ejemplos:
BUQUES PORTACONTENEDORES
Son los buques preparados para el traslado por vía marítima de los contenedores, su capacidad se mide en la cantidad de TEUs que pueden transportar. Su evolución acompañó a las de los contenedores y se fueron diseñando cada vez de mayor capacidad.
Para el año 2010 el de máxima capacidad era de 10.000 TEUs, en la actualidad acaba de salir al mercado uno de 20.150 TEUs de capacidad. Esto demuestra la constante y rápida evolución que los buques presentan acompañando el sostenido crecimiento del comercio mundial.
Veamos a continuación un ejemplo de buque portacontenedor, el MS Oscar que en el año 2015 era el de mayor capacidad, pero que rápidamente fue superado.
EVOLUCIÓN DEL INTERMODALISMO
            La globalización llevó a un marcado incremento del comercio exterior y esto generó la necesidad de cubrir la demanda generada, con un transporte eficiente y sobre esa base comienza a surgir el transporte intermodal, ya que en ese momento solo se disponía de transporte unimodal, el cual se volvía ineficiente en algunos tramos y al realizar algunos análisis, se fue buscando la solución a este problema, que fue encontrada en reemplazar esos tramos por otro modo que fuera más eficiente. Entonces, la combinación de los modos, aprovechando para cada tramo del ciclo de transporte aquellos con ventajas competitivas, dio lugar al transporte intermodal, que con el correr del tiempo, sumó tecnologías de información y mejoras de la infraestructura, que dieron lugar a un transporte eficiente y seguro, que permitió cubrir esa demanda generada por los aumentos de los volúmenes de carga y de la cantidad de productos.
El crecimiento del comercio exterior y la apertura de nuevos mercados permitió el desarrollo de las economías regionales, a través del aumento de la producción de los productores locales, basada en la mayor competitividad lograda por la reducción de los costos logísticos que brinda el transporte intermodal. Para poder ver la dimensión de esto, basta tener en cuenta que en nuestro país el 60 % del costo  de un producto para su exportación corresponde al transporte, lo que evidencia la importancia de tener un transporte en su conjunto que logre la reducción de estos costos.
En el transporte intermodal, encontramos los actores intervinientes en todo transporte, como son el dador de carga, el transportista propiamente dicho y el receptor de la carga, pero también se agrega un actor fundamental que es el Estado, quien es el encargado de dictar las políticas públicas, las leyes y normas que regulan el transporte, como así también el desarrollo y mejora de la infraestructura.
Uno de los problemas que presenta el sostenido crecimiento del comercio, es que normalmente va por delante de las medidas adoptadas, es decir que la oferta se va a adecuando conforme aumenta la demanda. Para evitar esto, es necesario poder planificar y así desarrollar un plan que permita adelantarse a la demanda, esto se logra contando con un sistema de indicadores y estadísticas que nos permita proyectar cual será el volumen del mercado a cubrir y así poder proyectar las obras de infraestructura y el material de transporte necesario que nos permita cumplir con los objetivos establecidos.
 Esta combinación de factores, es la que nos permitirá diagramar los planes tanto a corto, mediano o a largo plazo que conformaran nuestra planificación estratégica, que es la que brindara certidumbre a los productores en cuanto a poder contar con los medios necesarios para el transporte de sus productos, a menores costos.
Cuando se logra esta planificación y se hace un cronograma de desarrollo de obras de infraestructura, así como los cambios de modos de transporte, se produce un cambio en lo concerniente al territorio, tanto desde el punto de vista del uso del suelo, como también desde el punto de vista económico, ya que provoca un desarrollo basado en la mayor producción y mayor generación de empleos. También este aumento de la actividad, modifica al territorio desde el punto de vista ambiental, que debe ser tomado en cuenta y para ello la planificación debe ser también sustentable.
Evaluemos algunos ejemplos que nos permitan visualizar fácilmente como el territorio se ve afectado por el aumento de la actividad logística.
Desde el punto de vista del uso del suelo, tomemos como caso el buque portacontenedores que ya mencionamos, su evolución a dimensiones cada vez mayores, obliga a los puertos a realizar obras que permitan su ingreso, como ser dársenas de mayor tamaño, aumento del calado y zonas de actividad portuaria cada vez de mayor superficie que permitan el manejo de las cargas. Por supuesto que hay condiciones naturales que a veces impiden que estas obras se realicen, por ejemplo en nuestro país solo existe un puerto de aguas profundas, que es el de Bahía Blanca, y los puertos más importantes como el de Buenos Aires y Rosario, son fluviales y no es posible aumentar su calado, incluso son ríos que por su ubicación obligan a un dragado constante para mantener el calado actual. Y en ambos casos son puertos que conviven con la ciudad, por lo que su expansión está limitada u obligaría a un replanteo urbano muy importante. Estos ejemplos muestran claramente como el desarrollo del transporte varía el uso del suelo, ya sea con obras nuevas o adaptaciones y ampliaciones.
Desde el punto de vista ambiental, el desarrollo, tanto industrial como de transporte e infraestructura, provoca daños al medio ambiente, es por eso que siempre se plantea el concepto de sustentabilidad, es decir permitir el desarrollo, pero con el menor impacto posible sobre el medio ambiente o instrumentando los medios que permitan su reparación.
 LA LOGÍSTICA, ¿PUEDE PENSAR EL TERRITORIO?
            Como lo hemos descripto anteriormente, la respuesta es absolutamente sí, pero para ello debemos tener una mirada más integrada entre los pilares que conforman el territorio, que son la logística, el transporte y la infraestructura, es decir mirar el territorio desde un enfoque sistémico, que a partir de la correcta integración de estos pilares, de como resultado una planificación estratégica del territorio, eficiente y sustentable


Esta integración territorial debe darse tanto a nivel nacional como regional, para ello deberán desarrollarse zonas de actividad logística (ZAL), que permitan la conexión rápida y eficiente entre los distintos modos, así como las rutas y corredores que brinden la conectividad necesaria, ya sea entre distintos países que también permitan el acceso interoceánico, o dentro del país que facilite el acceso de los productores a los puertos exportadores.
El gran desafío que se presenta, es que todo este desarrollo debe darse dentro de un marco sustentable, amigable con el medio ambiente, y también para esto la logística funciona como herramienta para solucionar los propios problemas que su actividad provoca.
Un ejemplo de esto es el transporte, una de las principales actividades logísticas y que se estima que para el año 2050, participará con  el 50 % de las emisiones de dióxido de carbono hacia la atmosfera, por lo que es imprescindible minimizar estos efectos, migrando a la utilización de modos de transporte que sean más eficientes y menos contaminantes, como es el caso del ferrocarril frente al tren, o cambiando las tecnologías como es pasar de transporte alimentado por combustible derivados del petróleo a los impulsados por energía eléctrica. Para poder medir y disminuir esta nociva contribución del transporte, se ha generado dentro del ámbito productivo, lo que se da en llamar la Huella de Carbono, que consiste en medir cuanto dióxido de carbono emite hacia el medio ambiente cualquier producto a lo largo de toda la cadena de valor, esta medición permite tomar las medidas necesarias para disminuir estas emisiones.
Otra herramienta de la logística para disminuir los impactos ambientales, es la llamada Logística Inversa, que es la se encarga de la recuperación y traslado de materiales derivados de los envases, empaques o producto de su caducidad o reemplazo, como por ejemplo, latas de pintura vacías o electrodomésticos desechados. Esta logística contempla no solo el transporte de recuperación, sino también su derivación a los lugares de tratamiento o de disposición final.
Todas estas prácticas afectan al territorio, ya sea por el mayor uso del suelo o por su interacción con el medio ambiente. Para poder ver como esto ocurre analizaremos un caso concreto de logística a través de la línea de ferrocarril Belgrano Cargas, que va a ser un  ejemplo muy claro de como la logística puede desarrollar un territorio y cómo influyen los distintos actores que componen el transporte.
Para comenzar con el ejemplo daremos una breve reseña histórica que nos va a permitir entender los distintos conceptos que hemos planteado.
El Belgrano Cargas tiene su origen en los ferrocarriles del estado que se formaron a partir del  Ferrocarril Central Norte, el primer tren de trocha métrica que corre en Argentina a partir de 1876 y une Córdoba y Tucumán. Luego comenzó su expansión tanto en la zona noroeste, como en la chaqueña, abarcando zonas que los capitales privados creían poco rentables, por lo que este tren sirvió como fomento y con función social. Creció el papel del Estado en las empresas ferroviarias, que fue adquiriendo a comienzos del 1900, distintos ferrocarriles con distintas trochas y de diversas regiones y por ello se crea para su organización la Administración de Ferrocarriles del Estado y todos los ferrocarriles de trocha angosta se unificaron bajo la denominación de Ferrocarril Central Norte. La posterior adquisición de otros ramales de trocha métrica, como el Central Córdoba, permitió interconectar la red y unirla a los principales puertos de Santa Fe, Rosario y Buenos Aires. Se traza una nueva línea en trocha angosta, que se superponía con el del Oeste y el Sud, era el Ferrocarril Midland, que en 1910 unía Puente Alsina con Carhué.
Esta red, la más extensa con 12809 km., fue la que al momento de la nacionalización en 1945 se transformó en el Ferrocarril Belgrano y a la línea de transporte de cargas, se la denominó Belgrano Cargas.
La crisis ferroviaria en nuestro país, comenzó en 1960 con un estancamiento en volúmenes de transporte, un marcado deterioro del material rodante y falta de inversión en infraestructura, que llevó a que en 1990 se privatizaran los ferrocarriles en forma de concesiones, pero que en el caso del Belgrano Cargas no fue posible por falta de interesados. Para el año 1980 el Belgrano transportaba aproximadamente 4.000.000 de toneladas, pero a mediados de la década del 90, solo transporta 1.000.0000 de toneladas, y su red disminuye de casi 14.000 km a 10.800, con una traza que atraviesa 14 provincias y cuyos principales productos de carga eran el petróleo, minerales, y granos.
La gestión fracasó debido a los constantes cambios que sufrió, para las primeras privatizaciones no hubo interesados en concesionar el ramal, por lo que el estado creó el 1 de Octubre de 1993 la sociedad anónima Ferrocarril General Belgrano para su operación con el objetivo de invertir en infraestructura y poner al ferrocarril en una mejor posición para su posterior privatización, pero esto tampoco se concretó y en Diciembre de 1999, se hizo cargo de la gestión la empresa Ferrocarril Belgrano Cargas S.A. cuyo socio mayoritario era el gremio de la Unión Ferroviaria, el Estado se comprometió a un importante subsidio para invertir en obras y material rodante, pero una economía en crisis y este subsidio que nunca llegó pusieron al Belgrano Cargas en un estado de obsolescencia y casi abandono. En el año 2004 nuevamente una licitación queda desierta.
El Belgrano Cargas sigue teniendo un alto potencial estratégico, debido a esto dentro de un marco de reactivación y puesta en valor de los ferrocarriles, se toma al Belgrano Cargas en forma más particular e intensiva. Se han planificado varias obras y realizado inversiones en los  sectores más relevantes de la red con influencia directa sobre las economías regionales más productivas y su conexión con los puertos de Buenos Aires y Rosario, los cuales absorben el 86 % del flujo de carga del norte argentino.
Su reactivación daría a las economías regionales del NOA, un fuerte desarrollo y crecimiento basado en la reducción de los costos de transporte que significa el uso del ferrocarril, ya que los productos de mayor producción en la zona, son de grandes volúmenes, que es el tipo de carga donde el tren tiene mayor ventaja competitiva.
Para revalorizar este ferrocarril y desarrollar su potencial se han planificado obras a través de un plan de inversiones tanto nacionales como de organismos internacionales.
Se trazaron algunos objetivos específicos, como son:
-           asegurar el servicio de cargas y alcanzar los volúmenes históricos de toneladas transportadas.
-           la integración de la red con las líneas nacionales y con los países limítrofes
-           lograr una mejor distribución a través del mejoramiento logístico, reduciendo costos y en un marco de intermodalidad.
-           Recomponer su función social y de fomento regional
El cumplimiento de estos objetivos, permitirá al Belgrano Cargas, brindar respuesta a las nuevas exigencias del mercado y aumentar la oferta de transporte con más confiabilidad, eficiencia y sostenibilidad
Para el cumplimiento de estos objetivos, es necesario alcanzar metas operativas que permitan el desarrollo y la reactivación buscada. Algunas de estas metas son:
         Alcanzar los 4.000.000 de toneladas transportadas
         Consolidar una red operativa y funcional mínima de 6000 km
         Lograr la interconectividad internacional
         Una gestión comercial que permita obtener tarifas competitivas.
En el año 2014, el Estado debido a irregularidades en el servicio, canceló las concesiones del ferrocarril Urquiza Cargas y San Martin Cargas, que se unificaron al Belgrano Cargas, bajo la empresa denominada Trenes Argentinos Logística y Carga.
El cumplimiento de estas metas y objetivos permitirá potenciar el Belgrano Cargas y llevarlo a ocupar su valioso lugar dentro de la matriz de carga, como  un ferrocarril rentable que permita el desarrollo tanto regional como nacional.
Como se puede ver en este breve resumen, tanto las políticas públicas aplicadas por los distintos gobiernos, así como el desarrollo productivo del país fue provocando que el ferrocarril tuviera etapas de gran desarrollo y otras de franca decadencia.
CONCLUSIONES
El transporte intermodal es un modo eficiente y sustentable, para su desarrollo es fundamental la integración entre los modos, acompañado de una infraestructura adecuada para su crecimiento.
Es necesario modificar nuestra matriz de carga, hoy mayoritariamente inclinada por el transporte automotor, el cual es de mayores costos y menos ecológico de los modos. Esta variación permitirá el aumento de la competitividad, a través de una mayor producción y una disminución de los costos logísticos.
No se puede pensar el territorio como un ente aislado, debe pensarse como un sistema integrado conformado por las distintas actividades que lo conforman y cada una de ellas debe ofrecer sus principales ventajas que permitan medir las necesidades y demandas y así dar respuesta a través de una planificación estratégica, que permita brindar un desarrollo económico, así como una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.
Todos estos conceptos están integrados en la logística, lo que nos permite aseverar que si puede pensar el territorio, ya que es una herramienta fundamental que se encarga de que toda planificación pueda ser llevada a cabo, cumpliendo con las metas y objetivos fijados, en el tiempo y forma que fueron planeados.
                                                                       Miguel Ángel Lobosco
                                               Licenciado en Planificación Logística (UNLa)